Filosofía práctica: pensar fuerte sin dejar de respirar

La filosofía práctica es la aplicación de conceptos filosóficos a diversas facetas de la vida diaria. 

Ahora es cuando apago mi puro en un cenicero de grueso cristal, lo arrojo por la ventana sin preocuparme por la onda expansiva que provoca, y compruebo en mi cuenta bancaria que sigo siendo de pobre. Lástima grande que no sea verdad tanta belleza.

La filosofía es esa cosa aburrida que pretendían enseñar los profesores más extravagantes de tu instituto. Toda esa diatriba de Aristóteles, Kant, Hegel, Antihegel y Sinhegel, o Nietzsche y Supermán. Deleuze y Guattari. Marx y Engels. Faemino y Cansado. 

Filosofía práctica

Un terreno reservado para especialistas dispuestos a pasar hambre, que de hecho pasan hambre porque no pueden trabajar en nada y terminan por alistarse al ejército del desempleo, la infantería pacífica y paciente de nuestro tiempo.

Aunque todo eso no es lo peor de la filosofía. Su principal problema es que todo es filosofía. De hecho, sería difícil plantear un género como la ciencia ficción sin filosofía, especialmente autores como Stanislaw Lem o Ursula K. Le Guin. Así que si tu no la entiendes (y todo parece dispuesto para que sea así), no te preocupes, otros lo harán por ti. 

A su favor. 

No al tuyo. 

Ya lo decía Sartre:

«Un hombre es lo que hace con lo que otros hicieron de él».

¿Y una mujer? También es lo que hace con lo que otros (hombres, generalmente) hicieron de ella. 

No hace falta que Sartre nos lo diga, la cosa ya se intuía. No hace falta ser un fenómeno. Aunque tampoco está de más que quede dicho, claro, asumido, y podamos por tanto avanzar desde ahí, en lugar de seguir dándole vueltas a la sospecha. 

¿Sí? Pues de eso va la filosofía práctica, grosso modo. 

Hoy, antes de ayer quizá, se ha puesto de moda el estoicismo. Un arte de vivir creado hace unos dos mil años, que por circunstancias del poder y sus hormas, se adapta a determinados intereses y necesidades del liberalismo desbocado actual. ¿Pero te conviene más el estoicismo que el epicureísmo o el macramé? 

Filosofía práctica estoicismo

¿Es suficiente seguir la última tendencia de influencers y sus redes sociales, con no poco turbias conexiones, demasiadas veces? Proliferan gurús en escuelas, talleres, consultorías y jardines digitales que dicen, de una forma u otra, vincularse a un saber o muy último, o muy antiguo. A veces incluso lo llaman por su nombre. Otras ni lo conocen (ni el nombre, ni el saber). Intento pues desbrozar en la maleza y redescubrir qué es aquello de la filosofía (práctica).

¿Qué entendemos por filosofía práctica? Si es que estamos entendiendo algo, o simplemente envolviendo la última oferta de un supermercado de barrio

La existencia de una filosofía práctica da por hecho que existe una filosofía impráctica. Pero no es así. La nomenclatura que yo preferiría utilizar sería aplicada, con la filosofía teórica como su contraparte. Pero se llama filosofía práctica, qué puedo hacerle. 

El caso es que la filosofía práctica es una categoría (con el problema intrínseco de toda categorización: contiene espacios liminares, que suelen ser además los rincones más bellos) de la filosofía que engloba su acción: la ética y la filosofía política. Cómo usar todo eso que se ha pensado tan fuerte, y aplicarlo al mundo real. Aprovecharlo. 

También entra aquí una rama filosófica que juega a ser la hermana pequeña y olvidada de una disciplina que ya es a su vez marginada. Me refiero a la estética, el estudio de la creación artística. Adelanto que no es un grupo de reglas sobre cómo conjuntar calcetines y camisas. 

Vivimos en los estertores posmodernos, así que has tenido tiempo de sobra para intuir que no existen verdades absolutas. Hasta el tiempo y el espacio son relativos, por favor.

En esta configuración de la filosofía práctica configurada por tres grandes ramas no he dejado espacio, aparente, para esos «artes de vivir» que mencionaba antes. Esos sistemas que pretendían facilitar pautas de comportamiento y acción en la vida, para una vida buena. 

Resulta que los sistemas devinieron en método. Los sistemas robustos, que lo explican todo y que además poseen aspiraciones de eternidad, se equivocan en cuanto cambia el espacio y tiempo. No porque sean erróneos, sino porque cada sistema filosófico es hijo y reflejo de su tiempo y lugar concretos, mientras que la historia y cultura evolucionan, fluyen incesablemente. 

Ya no hay romanos en Roma. Cambiaron las cuadrigas por Lambrettas y los cascos con plumas por gafas de sol enormes. Es lo que hay. Lleguemos pronto al posmodernismo, que ya toca superarlo. 

Lambretta

La filosofía práctica: ¿novedad u otra rima de la historia? 

Esta es fácil, a priori. Veamos cómo se ha entendido la filosofía en el pasado, con sus sistemas y sus métodos:

  • Sócrates: el primer gran filósofo clásico, y un mediocentro espectacular. El método de Sócrates se basaba en el cuestionamiento por defecto. Preguntar hasta que no haya respuestas. 
  • Estoicismo, epicureísmo: dos de las múltiples tradiciones latinas. El estoicismo está de moda con su aceptación de las circunstancias, del destino. El estoicismo te diría «es lo que hay»: llévalo bien. Que no está mal llevar bien lo que te toque. El epicureísmo busca más el placer, evitar el dolor, aunque todo ello con moderación, sin estridencias. Ambas son prácticas individualistas, motivo por lo que encajan tan bien con nuestra época. Lamentablemente. 
  • En la Edad Media la filosofía occidental se supedita a la teología, pero también existen trabajos de ética o filosofía política (hola, Maquiavelo)
Sócrates democracia corinthia

Luego viene la edad moderna, Kant, Hegel, y todo se complica, se especializa. Se empieza a diferenciar entre teoría y práctica: Marx y la praxis. El posmodernismo y los rizomas de Deleuze. Ya la hemos liado. El resumen es que la filosofía práctica no es un invento reciente, sino parte de las propias raíces de la filosofía.

Filosofía práctica kills autoayuda

Si todo esto te suena a autoayuda, o si buscas algo similar a vitaminas espirituales, vas mal. O simplemente te equivocas. Sí, la filosofía práctica habla de la búsqueda de la felicidad, el bienestar emocional, superar la angustia existencial, el desarrollo personal. Desde luego. 

Creo que soy un materialista neo existencialista incurable: no podría negar que busco en la filosofía algunas respuestas y muchas más preguntas sobre la ansiedad de la finitud y la gestión del día tras otro. 

Pero las diferencias son obvias. La autoayuda promete:

  • resultados rápidos
  • fórmulas universales
  • dogmas positivistas
  • el éxito casi por obligación

Mientras tanto, la filosofía sólo ofrece un aprendizaje: pensar fuerte sin cagarse encima. Cuestionar creencias propias y sociales. Reconocer la complejidad y transitar la duda. Remodelar las preguntas.

¿Por qué debería interesarte la filosofía práctica?

Estamos rodeados de impulso y recompensas inmediatas. Si no se formula, es imposible resolver cualquier problema. La filosofía proporciona un ancla. Una trinchera desde la que tomar conciencia y ubicación. 

Distinguir éxito y objetivo.

Escuchar de forma activa, participativa, radical, y argumentar. 

Reconciliar ser y vulnerabilidad.

Crear espacios de comprensión y comunión. 

Dar profundidad a la existencia, trascender el simple tránsito.

Filosofía práctica Marx Hegel Nietzsche

Filosofía en pantuflas

La filosofía rescata el sentido de lo pequeño incluso cuando se hace preguntas grandes: cómo hacemos lo que hacemos, cómo gestionamos los detalles, conforma nuestras emociones y lo que vivimos. 

Recuperar la atención, estar donde estamos, la capacidad de asombro en lo cotidiano. El gesto ante lo desconocido. 

Conclusión: filosofía como arte de vivir

La filosofía no ha de ser un lujo intelectual, un privilegio erudito. A fin de cuentas, más que un pasatiempo, pensar es casi una obligación. Una forma de cuidarnos a nosotros y a nuestro entorno. 

La práctica filosófica es, hoy por hoy, un gesto vital de resistencia y esperanza. 

La filosofía, a fin de cuentas, no está en libros arrinconados, sino en cada decisión que tomamos. Y también, o sobre todo, en aquellas que no tomamos.

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